El Economista Accidental

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¿Crisis del 29 igual que la actual?



Las imágenes generadas por ambas crisis son muy distintas, pero ¿hay paralelismos reales entre el crack del 29, que llevó irremediablemente a la Gran Depresión de los años 30, y la crisis financiera actual? hay quien piensa que salvo un puñado de similitudes, centradas en sus inicios o puntos de arranque, porque todas las crisis financieras comparten causas comunes, las diferencias son grandes.

El mercado donde actúan las dos crisis no se parece en nada. Una, la del 29, era un mercado en fuentes financieras basadas sobre todo en la figura de losparticulares, frente a la actual en la que los particulares han dejado paso a las empresas e instituciones.

Mientras que en la del 29 podemos de hablar de una sobredimensión de los mercados por carecer de medios técnicos de supervisión y contorl, en la presente posee una importancia capital la existencia de los “gurus financieros”, sobresaturados de información, que lo único que buscan es salvar sus osiciones a costa del inversor.

En la del 29, la política intervencionisata del estado brilló por su ausencia. En la actual me niego a creer que ningún gobierno deje caer “en picado” a ningún banco.

LAS CAUSAS

Las crisis financieras se producen siempre tras períodos más o menos largos de euforia económica, con abundancia de dinero, tipos de interés bajos y grandes endeudamientos.

En ambos casos esto si que ha sucedido. Pero han ocurrido en otras muchas más ocasiones. «Entre mediados del siglo XVIII y finales del XX se han identificado 38 grandes crisis financieras en el mundo», explica Segundo Bru, catedrático de Economía de la Universidad de Valencia.

En sí, ambas crisis poseen características propias que las pueden diferenciar.

La de 1929 fue debido a una compra masiva de acciones a crédito con un afán puramente especulativo; la del 2008 por la ingeniería financiera surgida tras la desregulación aprobada por Clinton en los últimos meses de su presidencia. Al calor de esa liberalización se diseñaron activos de alto riesgo que se han exportado a todo el mundo enmascarados de tal forma que ni el comprador ni el vendedor final saben muy bien la solidez de lo que tienen entre manos.

Como apunta Ángel Martínez González-Tablas , catedrático de Economía Internacional de la Universidad Complutense, «los productos que están en la base de la crisis actual no existían en el 29, y la mayor parte de los operadores responsables de la misma, tampoco».

 

PRIMEROS AVISOS
Florida y las hipotecas ‘subprime’

El primer aviso de lo que se avecinaba en el crack del 29 llegó dos años antes con la crisis inmobiliaria de Florida. En síntesis, fue el punto final de una espiral de compraventa de terrenos presuntamente edificables (algunos estaban en zonas pantanosas del todo insalubres) que se traspasaban en días ganando sustanciales porcentajes en cada operación.

En la crisis actual, la luz roja se encendió en agosto del 2007, cuando explotó la burbuja de las hipotecas ‘subprime’; es decir, créditos concedidos con escasas garantías, con un tipo de interés promocional en los primeros meses, y más alto en los siguientes. Varias sociedades hipotecarias quiebran a lo largo del mes, la incertidumbre se traslada al sector financiero, pero durante meses el problema parece haber sido atajado.

A diferencia de lo sucedido en 1929, sin embargo, la Bolsa no siguió subiendo. Más bien lo contrario: el 2008 estaba siendo un mal año para Wall Street antes de que Lehman Brothers anunciara su quiebra. Apenas un mes antes del ‘jueves negro’, en el sur de Manhattan celebraban haber alcanzado un récord en la cotización.

DÍAS DE FURIA

Dos caídas muy distintas

En sólo cinco sesiones, las transcurridas entre el 24 y el 29 de octubre de 1929, el Dow Jones perdió más de un 35%. La mayor caída porcentual de la historia de la Bolsa de Nueva York, aunque medidos en términos absolutos ha habido luego descensos mucho mayores. En cambio, desde el viernes anterior a la quiebra de Lehman Brothers, ese mismo índice sólo ha bajado algo más del 5%.

Se explica que donde ahora hay incertidumbre, hubiese pánico en aquellos días.

Estrictamente, el problema no está ahora en la Bolsa. De hecho, la escasa intervención que hubo entonces se encaminó a frenar la caída de las acciones. La elaborada por la Casa Blanca tiene el objetivo de salvar el sector financiero y no se invertirá ni un duro en la compra de acciones.

Una hipotética caída de la Bolsa no parece preocupar a las autoridades. «Ya nos hemos dado cuenta de que el mercado bursátil no refleja de verdad lo que sucede en la economía real del país, que a veces va bien en etapas bajistas y mal en momentos de auge de los títulos», recuerda Josep M. Sayeras , profesor de Economía de Esade en Barcelona.

Otra diferencia relevante es que en 1929 las inversiones eran realizadas básicamente por particulares. Ahora son los grandes fondos quienes mueven los valores. Por eso fueron ciudadanos de a pie quienes acudieron a Wall Street y sintieron el vacío bajo sus pies en 1929. Sin embargo, contra la estampa acuñada por el cine y la literatura, no hubo apenas suicidios por la crisis. Sólo un ‘broker’ apareció ahogado en el río Hudson con unas monedas en el bolsillo por todo capital. En la crisis actual, el nerviosismo, al menos de momento, no se ha notado apenas en la calle.

INTERVENCIONES

De la nada al infinito

El 24 de octubre de 1929, un grupo de banqueros, encabezados por un representante de JP Morgan, puso en marcha lo que se llamó pomposamente ‘el sostén organizado’. Se trataba de comprar acciones para evitar que bajaran las cotizaciones. Años más tarde se hizo una evaluación que estimaba la suma en no más de 30 millones de dólares. El efecto duró apenas unas horas. El plan de la Casa Blanca para hacer frente a la crisis actual alcanza los 700.000 millones de dólares.

«En 1929 no existía la Reserva Federal como la conocemos ahora, como un banco de bancos, y el Gobierno estaba atado desde el punto de vista de la política monetaria por el patrón oro», dice Sayeras. Así que la intervención pública se limitó a ver cómo Wall Street se desplomaba con estrépito. Fue luego, sobre todo a partir de la llegada de Roosevelt a la presidencia, cuando se aplicaron medidas de reactivación de la economía «y un sistema de regulación bancaria que había funcionado bastante bien durante décadas», a juicio de Bru.

¿Y la intervención actual? «Hoy sabemos mucho más de cómo se ataja una crisis y la capacidad de reacción de los bancos centrales es mucho mayor», sostiene Roberto Velasco , catedrático de Economía Aplicada de la Universidad del País Vasco, quien reclama una autoridad financiera internacional que regule unas finanzas globalizadas.

Con todo, y a la espera de que llegue esa institución supranacional, los gobiernos, tanto el estadounidense como los europeos se han movido con rapidez. Otra diferencia más respecto de 1929. «No van a dejar caer a ningún banco. Van a atajar las crisis utilizando todos los recursos posibles, incluso poner a todo gas la máquina de hacer billetes», vaticina Juan Carlos Martínez Lázaro , profesor de Economía de IE Business School. Algo que ni Washington ni los ejecutivos europeos pudieron hacer en 1929.

CONSECUENCIAS

La crisis que colapsó el sistema

Los datos sobre las consecuencias de la crisis del 29 son aterradores: el PIB era tres años más tarde inferior en un 30% al previo a la crisis, el paro alcanzó el 25% en EE. UU. y Wall Street tardó un cuarto de siglo en recuperar los índices. En Europa, una consecuencia indirecta fue la llegada de los nazis al poder en Alemania.

¿Y ahora? «Si se actúa bien puede detenerse el tránsito hacia una depresión. Si no se aprenden las lecciones de esta crisis será pan duro para hoy y hambre para mañana», vaticina Martínez González-Tablas. En cualquier caso, los gobiernos parecen decididos a aplicar lo que Sayeras explica como la ‘teoría del mal menor’. «Si hay que elegir entre la quiebra del sistema o la inflación generada por la puesta en circulación de mucho dinero para acabar con los problemas de liquidez, se optará por la segunda, y ya se pagarán luego sus costes». Uno de esos costes será, sin duda, «un menor crecimiento de la economía de EE. UU. y de forma derivada de la europea y el resto del mundo». Martínez Lázaro lo da por hecho, y lo corroboran todos los especialistas consultados.

Ahí reside el gran peligro, mucho más que en una crisis bancaria en cadena que haga perder sus ahorros a millones de personas. «Eso no va a suceder, y menos en España, donde la autoridad monetaria, desde las crisis bancarias de los 80, ha llevado a cabo una política de enorme rigor», subraya Bru. Rigor que debería ser extendido a otros países e instituciones. Velasco apunta hacia las agencias de calificación, que «han dado notas de bajo riesgo a productos de altísimo riesgo» y a los directivos de los grandes entidades norteamericanas, «que han cobrado como genios de las finanzas por hacer verdaderas chapuzas».

CONTAGIO

Regiones del mundo diferentes

En 1929, Japón, Latinoamérica y Alemania sufrieron un contagio masivo y atravesaron años muy difíciles a consecuencia de la crisis. EE. UU. adoptó una política proteccionista y cerró sus puertas a las importaciones.

¿Qué se puede esperar de esta crisis?

Todos los especialistas coinciden: menor crecimiento, más paro, años de inestabilidad financiera y turbulencias bursátiles. Pero no para todos: China y Latinoamérica parecen más protegidos por los sólidos fundamentos de sus economías.

¿Qué efectos tendrá la crisis nacida en EE. UU. para España?

Nadie cree que las dificultades financieras sean dramáticas, pero los especialistas están convencidos de que habrá fusiones y absorciones bancarias. En los años 30, la crisis económica que vivió el país estaba mucho más relacionada con causas internas que con el crack del 29. Pero ahora la economía española está muy abierta al mundo. Y eso ofrece oportunidades y riesgos.

Fuentes:

El Crash del 2008 – El Mundo

El Norte de Castilla

 

 

 

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7 Comments, Opina o Ping

  1. pablo

    Medidas que algunos paises como España son insuficientes. Además hay que vigilar con las futuras burbujas que se estan creando

  2. economistaaccidental

    Esta claro que hay países mucho peor colocados que otros y por desgracia somos uno de ellos.

    Burbujas como la de la Deuda, las fuentes de energía,.., viene en el horizonte y nos van a hacer muchisimo daño.

    Un saludo